martes, 11 de noviembre de 2008

Gozos



GOZOS


Prodigioso y admirable Imán de nuestro desvelo; Nubecilla del Carmelo, Sednos protectora y Madre.


Salve, Reina de los, cielos, De misericordia Madre,Vida y dulzura divina; Esperanza nuestra, Salve; Nubecilla etc.


Dios te Salve, Templo hermoso Del divino Verbo en carne, Sálvete Dios, Madre Virgen, Pues eres Virgen y Madre; Nubecilla etc.


Volvednos, Madre piadosa, Vuestros ojos admirables, Y mirad por vuestros hijos, Pues que sois piadosa Madre; Nubecilla etc.


Socorrednos, pues escucha Que en las penas y combates A ti suspiramos todos En este lloroso valle; Nubecilla etc.


Mostradnos a vuestro Hijo De Josafat en el Valle, Piadoso, pues que nació De ese cristal admirable; Nubecilla etc.


Rogad por vuestros devotos A la bondad inefable; Pues murió para salvarnos, Por su clemencia nos salve; Nubecilla del Carmelo, Sednos protectora y Madre.


V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo

viernes, 7 de noviembre de 2008

Salutaciones a la Madre del Carmen


Salutaciones

1ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario. Dios te salve, María, etc.

2ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma. Dios te salve, María, etc.

3ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros. Dios te salve, María, etc.

4ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo. Dios te salve, Maria, etc.

5ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma. Dios te salve, María, etc.

6ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro. Dios te salve, María, etc.

7ª. Madre mía, madre de mi corazón y Reina de mi amor, os doy mi alma, mi vida, mi corazón, y quiero que os alaben las Virtudes y todas las criaturas, porque con vuestro Escapulario me habéis infundido la esperanza de que os veré en el cielo... No me dejéis, Madre mía. Dios te salve, María, etc.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

A la Virgen del Carmen


Quiero ser eremita del Carmelo,
contemplar en la nube tu presencia,
sentir el aleteo de la Esencia,
navegar con tu Estrella por el cielo,
llevar el manto, prueba de tu celo
en ofrecer al mundo tu asistencia,
el signo de mi entrega y dependencia,
tu obsequio generoso, tu consuelo.
Será tu escapulario la armadura
que me libere de mortales sellos
y me salve de error en noche oscura.
Espero que mi humana singladura,
guiada por la luz de tus destellos,
arribe al puerto azul de la ventura.
Autora: Emma-Margarita R. A.-Valdés

domingo, 2 de noviembre de 2008

La Estrella del Mar y los Carmelitas


Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.
Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.
La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.


sábado, 1 de noviembre de 2008

Vengan a mi cuantos me aman...

Vengan a mi cuantos me aman...

Ea, mi Señora, te lo suplico: dígnate ahora, aunque sea por un momento, hablarme, Santa María.

Abre tus labios en nombre de tu Hijo, que te bendijo con abundancia de gracias espirituales.

María. Yo soy la Madre de misericordia, llena de caridad y dulzura.

Yo soy la escalera de los pecadores, esperanza y venia de los reos.

Yo soy el consuelo de los acongojados, especial alegría de los santos.

Vengan a mí cuantos me aman, saciensé de la abundancia de mis consolaciones, porque soy piadosa y misericordiosa para con todos los que me invocan.

Vengan todos los justos y pecadores; porustedes rogaré al Padre; rogaré también al Hijo para alcanzarles de nuevo misericordia por mediación del Espíritu Santo.

A todos invito, a todos aguardo, y deseo que vengan.

No desprecio a ningún pecador; antes bien por un pecador que se arrepiente, me alegro también a impulsos de mi gran caridad con los angeles de Dios en el cielo, viendo que no se malogra la preciosa sangre que mi Hijo derramó en el mundo.

Acerquensé, pues, a mí, hijos de los hombres. Atiendan y consideren mis desvelos para llevarlos a Dios, mi Hijo Jesucristo.

Miren; yo tomaré sobre mí su enojo; aplacaré con mis reiteradas súplicas a Aquel a quien reconocen haber ofendido.

Miren; conviertansé y vengan; arrepientansé y les alcanzaré indulgencia.

He aquí que estoy entre cielo y tierra, entre Dios y el pecador, y con mis ruegos he de lograr que no perezca en este mundo.

Más no abusen de la misericordia de Dios y de mi clemencia, antes bien eviten cualquierofensa, no sea que al instante recaiga sobre ustedes su indignación e insostenible venganza.

Por adelantado advierto a mis hijos, y suplico a todos los que amo, que sean imitadores de mi Hijo y de su Madre.

Acuerdensé de mí, que yo de ustedes jamás podré olvidarme.

Yo soy, en verdad, la compasiva Madre de todos los miserables, la piadosísima abogada de todos los fieles.

Discípulo. ¡Oh benignísima palabra, rebosante de dulzura celestial!

¡Oh voz sublime, rocío del cielo, que destila suavidad, consuela a los pecadores y alegra a los justos!

¡Oh celeste flauta, cuán dulce resuenas en la conciencia desesperada!

¿Y de dónde a mí que me hable la Madre de mi Señor?

Bendita eres, Madre Santísima, y benditas las palabras de tu boca, porque leche y miel bañan tu lengua y el olor de tus elocuciones supera a todos los perfumes.

Mi alma se ha derretido cuando hablabas, oh María. Porque apenas sonó la voz de tu consolación en mis oídos, ha saltado de gozo mi alma.

Dentro de mí, en verdad, he sentido revivir mi espíritu, y todas mis entrañas han sido inundadas de nuevo gozo, puesto que por ti hoy me han sido anunciadas cosas tan buenas y halagüeñas.

Si estaba triste, ahora tu voz me ha colmado de alegría.

Me encontraba abatido y desolado, pero ahora he sido levantado y reconfortado. Extendiste desde lo alto tu mano y me tocaste, y me ví libre de mis dolencias.

Apenas si podía hablar, mas ahora incluso me siento con ganas de cantar y darte cumplidamente gracias.

Me daba tedio la vida, mas ahora ya ni temo a la muerte, desde que sé que te tengo por abogada en mi causa ante el Hijo; y a tu misericordia me encomiendo desde esta hora y para siempre en todo momento.

Desde que has hablado al corazón de este desconsolado huérfano, de repente me he sentido mejorado, e interiormente en gran manera rejuvenecido.


-.Tomás de Kempis.-